La violencia más silenciada

Los abusos sexuales a menores

Los abusos a menores, es un tema difícil de abordar.
A la sociedad le produce vergüenza y malestar y, sin embargo, lo silencia y lo oculta a pesar de ser tan frecuente. Es, sin duda, la violencia más silenciada.


Los datos nos pueden resultar impactantes, según una investigación del Dr. Félix López y otros compañeros: En España, 1 de cada 5 niños y niñas sufre abusos sexuales antes de los 17 años, entre el 20% y el 25% son chicas y entre el 10 % y 15% son chicos. Solo el 10% será capaz de contarlo cuando está pasando. En el 85-90% de los casos, la persona abusadora es del ámbito familiar o del entorno de confianza, y por lo tanto generalmente el abuso ocurre en espacios familiares dentro de su entorno y a cualquier hora del día, y la mayoría de los abusadores son hombres.
A continuación, planteo una serie de preguntas y respuestas que bajo mi punto de vista pueden ayudar a conocer un poco más el tema con el objetivo de su sensibilización y su prevención.
Empezamos definiéndolo: Entendemos por abuso sexual infantil la utilización de un niño o niña por un adulto para la satisfacción sexual de sí mismo o de otros. Puede ser con contacto físico (besar, tocar, acariciar, penetrar) o sin contacto físico (decir comentarios obscenos, exposición a material pornográfico),etc.


¿Qué tipo de niño o niña puede ser víctima de Abuso Sexual?
Cualquier niño o niña puede ser víctima de abuso sexual. El abuso Sexual Infantil se da en todas las clases sociales, religiones, y niveles socioculturales, y afecta a niños y niñas de diferentes edades. Ocurriendo como se ha dicho anteriormente mayormente en el ámbito familiar o en el entorno de la confianza del niño o la niña.
La mayoría de los abusadores/as sexuales pueden tener una adaptación normal al resto de los ámbitos de su vida. Si el abusador es un familiar cercano, callan porque temen romper la unidad familiar. Si el abusador es una persona valorada socialmente como el maestro, el sacerdote, o el médico, callan porque temen que en su familia nadie les creería.


¿Qué consecuencias tiene el abuso sexual en las personas abusadas?
Tiene consecuencias emocionales, cognitivas y conductuales a corto, medio y largo plazo, con consecuencias más severas cuando se produce de manera repetitiva y durante tiempo.
En el periodo inicial pueden aparecer los sentimientos de tristeza y desamparo, cambios bruscos del estado de ánimo, insomnio, pesadillas, irritabilidad, rebeldía, vergüenza y culpa, también ansiedad, menor rendimiento escolar, dificultades de atención y concentración, desmotivación por tareas escolares, desmotivación general.
Conductas agresivas, rechazo a figuras adultas, hostilidad o miedo hacia el agresor.
Inadaptaciones sociales e incluso conductas suicidas, a medio plazo por ese sentimiento de vergüenza, culpa y suciedad.
Y por supuesto alteraciones importantes en la vida sexual e interpersonal de estas personas: Disfunciones sexuales, baja autoestima, etc.
En algunas ocasiones las personas abusadas cuando crecen intentan olvidar porque no pueden vivir con ese peso, niegan la realidad o le restan importancia para mantener su orgullo, su autoimagen. Pero las repercusiones psicológicas y físicas están.


¿Qué hace que sea tan difícil identificar el abuso?
Los padres y madres no piensan que su hijo puede estar siendo abusado,” posiblemente no estamos preparados para ello”
Los niños y niñas abusadas muchas veces no dicen nada por miedo a ser castigados, o por miedo a las amenazas del abusador/a. También el miedo a que no los crean o los culpen de haber sido los causantes


¿Qué pueden hacer los padres y madres para prevenir que sus hijos e hijas sean abusados?
Ser conscientes de que existe el problema, sin obsesionarse ni obsesionar al niño o la niña por ello.
La comunicación familiar, sin duda, es la mejor forma de prevención. Es importante hablar cada día con nuestros hijos/as, preguntarles cómo le ha ido el día, que han hecho, a quien han visto. Mostrar una actitud cercana y de escucha, creando un clima de confianza, pero para ello no podemos olvidar que somos sus modelos, y por lo tanto es importante que los padres cuenten también cosas y problemas, mostrándoles que siempre se puede buscar una solución. Es la mejor manera de que acudan si tienen algún problema.
Integrar en los procesos de aprendizaje del niño o niña el conocimiento y familiarización con su propia identidad corporal y su esquema corporal. Ayudarles a identificar situaciones de amenaza o vulnerabilidad personal. Enseñarles a identificar sus partes íntimas y a nombrarlas correctamente, a decir “no” y a que sepan que hay zonas de su cuerpo que solo pueden tocar ellos.
Cuando los niños/as son pequeños, es necesario que aprendan a diferenciar una situación agradable de otra que no lo es, y que aprendan a distinguir entre secretos buenos y malos
Con la explosión de las tecnologías, es importante enseñarles a utilizarlas bien y supervisar las webs que visitan.
No poner en duda el testimonio de vuestro hijo/a cuando os dice que ha sufrido abuso sexual. Lo fundamental es crear en la familia un clima de confianza y apertura para que el niño pueda hablar de lo que le ocurre, le preocupa, le extraña.
Para luchar contra el abuso sexual, es muy importante la labor de detección de las personas adultas en los diferentes ámbitos dónde se mueve el niño o la niña, además de los padres y madres, el resto de la familia y también los profesores.


Y por supuesto denunciar y proteger al menor

Francisca Molero Rodríguez

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